Si queremos "comer lomo, pero pagando precio de huesos o bofes", estamos mirándonos en un espejo (como les pasa a los enfermos de anorexia) para imaginarnos una realidad que no es. Y en esto los educadores no debemos ser cómplices de unas normas que se dedican a prohibir un servicio de calidad y con el costo que representa, quedándonos en una autocompasión que trasluce una mentalidad del "¿qué vamos a hacer?...esperemos, ya cambiará...".
Como educadores responsables de formar hombres y mujeres para una nueva sociedad peruana, tenemos la obligación (como lo haría un buen médico) de alzar nuestra voz de protesta para decirles a los custodios de los recursos públicos, que con la educación tampoco se puede seguir jugando a engañar. Es falso y lo será siempre que tendremos en el 2021 un nuevo Perú, con una educación que se alimenta de basura o de lo que sobra.
No vamos a recuperar la salud educativa, si no se invierte en laboratorios, computadoras, pizarras, carpetas, pupitres, sillas, internet, bibliotecas, etc, y en buenos (y dignos) sueldos para los maestros, personal administrativo y de servicio en las instituciones educativas, con capacitación actualizada y permanente y no con la sola expedición de certificados que engrosan la meritocracia, pero no ayudan a la calidad del servicio educativo.
"Lo barato sale caro", dice el refrán, pero parece que todavía estamos frente a charlatanes que nos venden pócimas paliativas para solucionar un problema que puede ser ( o es) mortal. Acaso ¿se puede pedir a las instituciones educativas públicas resultados que no nos avergüencen frente e a países que SI INVIERTEN en educación?; ¿se puede seguir pidiendo a los docentes que den más horas de clases, pero gratis?; ¿se puede llegar a tener una "comunidad" si se prohíbe gastar en acciones que refuerzan e incentivan las relaciones humanas?; ¿queremos mejores profesores, cuando el Estado no envía ni para pagar el agua y el fluido eléctrico?; ¿hasta cuándo se seguirá incentivando a mendigar lo es un derecho?, ¿porqué controlan personas que pueden saber de libros contables, si no conocen de la necesidad en la educación?...por último, ¿puede evaluar un "matarife" a un cirujano?....
Aquellos que estamos en la educación por vocación, debemos indignarnos ante tanta propaganda de una educación de calidad con insumos baratos.
Hay momentos de sacrificio, de austeridad, de ajustarse el cinturón, pero nunca más eduquemos con la mentira (o mintiendo), porque nunca vamos a "cosechar peras del olmo" y tampoco una educación pública de excelencia con mano de obra barata y con insumos de pésima calidad.
¿Creemos aún que los mejores y más calificados educadores no comen, no tienen familia, no tiene que invertir en tecnología, en libros y trabajan por filantropía o por misericordia?.
Mientras los educadores peruanos sigamos siendo cómplices de programas educativos experimentales (académicos y de gestión) baratos y les sigamos el amén a autoridades sin vocación docente, olvidémonos de soñar con una patria grande. Nuestra patria no es sólo el suelo donde hemos nacido, la tierra que heredamos de nuestros héroes... sino un presente que te llama a tí y a mi, a cooperar para tener una educación peruana emancipada, libre y soberana que desde una cultura propia forma hombres y mejores para un Perú mejor.
P. Antonio Mansen Bellina, CMF
Director General del ISPA
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